¿Qué implica realmente escuchar a nuestro cuerpo?

A menudo escuchamos el consejo de “escuchar a nuestro cuerpo”, pero, ¿qué significa en realidad? Escuchar a nuestro cuerpo implica comprender cómo funciona y estar en sintonía con las señales que nos envía, de manera que podamos tomar medidas para mantener o mejorar nuestra salud. Significa estar consciente de cómo se siente nuestro cuerpo y ser capaces de reconocer cuando algo está desequilibrado. Sin embargo, muchos de nosotros hemos perdido esa conexión con las señales de nuestro cuerpo debido a la mala nutrición, el estrés y las decisiones poco saludables en nuestro estilo de vida.

Una vida llena de estrés, los alimentos procesados, las prácticas agrícolas contemporáneas, las toxinas ambientales, las dietas de moda y otros aspectos de nuestro estilo de vida, pueden desempeñar un papel que impida la comunicación que nuestro cuerpo establece con nosotros mismos. Todos estos elementos pueden afectar las vías bioquímicas, interrumpir la comunicación celular y prevenir que identifiquemos un desequilibrio antes de que se vuelva más grave.

Señales tempranas de un desequilibrio (frecuentemente provocado por una inflamación leve)

  • Hinchazón ocasional después de las comidas y gases después de consumir ciertos alimentos.
  • Malestar estomacal o estreñimiento ocasional. 
  • Sensación de hambre constante a pesar de comer lo suficiente.
  • Malestar en las articulaciones o problemas de movilidad sin lesiones o infecciones.
  • Cambios de humor sin desencadenantes evidentes o sentimientos de ansiedad sin motivo aparente.
  • Dificultad para concentrarse en las tareas sin estar demasiado estresado.
  • Problemas de sueño sin poder determinar por qué cuesta conciliar el sueño.
  • Disminución del deseo sexual sin ninguna condición médica subyacente.
  • Erupciones cutáneas inexplicables o piel apagada.

Es fundamental prestar atención a estas señales y tomar medidas para comprender profundamente lo que nuestro cuerpo nos está diciendo, esto implica priorizar  la salud y tener el deseo de reconectarte con ella. Nuestra salud siempre debe ser nuestra máxima prioridad, porque sin ella, nada más importa. Al escuchar las señales de nuestro cuerpo, podemos cultivar un estilo de vida más saludable que se alinee con nuestros ritmos naturales. 

Algunas formas prácticas de comenzar a escuchar tu cuerpo y cultivar una mayor conciencia de tu bienestar

  • Bajar el ruido: En un mundo lleno de distracciones constantes, es esencial encontrar momentos de silencio y tranquilidad. Reducir el uso de redes sociales, limitar las notificaciones y crear espacios para la reflexión te permitirá conectarte contigo mismo y acceder a la sabiduría interna que todos poseemos.
  • Realizar un escaneo corporal diario: Dedicar tiempo todos los días para evaluar cómo te sentís físicamente. Podés hacerlo mentalmente, prestando atención a cualquier sensación nueva, perturbaciones sutiles o cambios en tu cuerpo. Al hacerlo, aumentarás tu conciencia corporal y podrás comprender mejor cómo tu cuerpo responde al entorno y las actividades diarias.
  • Registrar, rastrear y estudiar tu salud: Llevar un diario de salud, un registro o utilizar un rastreador de salud puede brindarte un valioso conocimiento sobre tu salud física y mental. Al seguir tus tendencias y acciones diarias relacionadas con la salud, podés tomar un enfoque proactivo para abordar problemas específicos y realizar cambios que te conduzcan a mejores resultados de salud. Este registro te ayudará a reconocer patrones y a identificar soluciones personalizadas para tu bienestar.
  • Aprender a apoyar y restaurar tu microbioma: El microbioma, la comunidad de bacterias que vive en nuestro cuerpo, desempeña un papel crucial en nuestra salud general. Comprender cómo mantener un microbioma equilibrado puede tener efectos positivos en tu bienestar. Explorar pruebas integrales y descubrir cómo optimizar la salud de tu microbioma puede ayudarte a abordar problemas como fatiga, dificultad para concentrarte, problemas digestivos, cambios en el apetito, problemas de la piel y más.

Al implementar estas prácticas, estarás en sintonía con las señales de tu cuerpo y podrás reconocer desequilibrios para tomar medidas adecuadas. Escuchar atentamente y actuar en consecuencia son claves para cultivar una buena salud y bienestar.

 

 

 

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